El Bayern de Múnich es nuevamente campeón en Alemania


El Bayern de Múnich refrendó el sábado su hegemonía en el fútbol alemán al conquistar su vigésimo título liguero y convertirse a la vez en el primer equipo que consigue dos veces consecutivas el doblete con liga y copa.


El Bayern de Múnich es nuevamente campeón en Alemania

| mayo 6, 2006

El Bayern de Múnich refrendó el sábado su hegemonía en el fútbol alemán al conquistar su vigésimo título liguero y convertirse a la vez en el primer equipo que consigue dos veces consecutivas el doblete con liga y copa.


Se trata del cuarto título de la era del entrenador Felix Magath, en apenas dos temporadas, con lo que confirma un arranque que sólo se ve empañado por la falta de éxito en la UEFA Champions League.


El Bayern ha sido desde hace ya mucho el equipo dominante en el fútbol alemán, pero en los últimos ocho años ese dominio se ha convertido en una hegemonía casi absoluta sin que haya ni siquiera un equipo que pueda al menos tener el papel de eterno segundo.


De las ocho Bundesligas disputadas desde la temporada 1998/1999, el Bayern ha ganado seis -cuatro en la era de Ottmar Hitzfeld y dos en la era Magath- y sólo el Borussia Dortmund y el Werder Bremen han podido colarse como campeones intermedios.


Antes, entre el 91 y el 98, el dominio no era tan contundente y en ese período el Bayern sólo ganó dos veces la Bundesliga y en la segunda mitad de los años setenta los bávaros estuvieron incluso seis años sin lograr un solo título.


Sin duda, en parte la política de fichajes del Bayern -que suele buscar a los jugadores que se destacan ya en la Bundesliga con lo que no sólo se fortalece sino que además debilita a sus competidores- ha contribuido a fortalecer su hegemonía.


Cuando el Bayer Leverkusen iba en camino de formar un equipo que parecía capaz de eclipsar al Bayern, los bávaros terminaron fichando a sus figuras claves, Michael Ballack y los brasileños Ze Roberto y Lucio.


Al Werder Bremen le quitó al peruano Claudio Pizarro y al francés Valerian Ismael y ahora tiene el ojo puesto en Tim Borowski.


Sin embargo, el éxito del Bayern no es algo que este hecho sólo con el talonario y los equipos, como el Schalke y el Borussia Dortmund, que han intentado hacerle frente sencillamente aumentando su presupuesto de fichajes, han fracasado en su intento.


El Dortmund, incluso, terminó pagando su osadía de con graves problemas económicos y llegó a estar incluso al borde de la bancarrota sin que hubiese los éxitos deportivos esperados con el hecho de ser el equipo con mayor presupuesto en fichajes.


El Schalke también ha venido invirtiendo más en fichajes que el Bayern en la próxima temporada y los éxitos no se han visto.


El éxito que ha logrado el Bayern a nivel nacional lo sigue extrañando en el escenario europeo en el que no ha brillado desde la conquista de la Liga de Campeones en 2001.


Algunos críticos consideran que eso se debe en buena parte a que el Bayern ya no encuentra resistencias serias en la liga alemana y a que eso le resta competitividad puesto que se permite fases de relajamiento en el que los jugadores no dan el ciento por ciento y acaso sea sintomático el hecho de que hoy se haya coronado campeón con un pálido empate.


Otro factor es el hecho de que sigue siendo un club conservador en su política de fichajes si se le compara con los grandes de Europa.


Así, por ejemplo, el Bayern tuvo que darse por vencido en sus esfuerzos por retener a Michael Ballack quien, según todo indica, defenderá la próxima temporada los colores del Chelsea.


Una de las principales tareas de la cúpula bávara en estos momentos es la de encontrar sucesor a Ballack y con ese objetivo de ha estado observando el mercado de fichajes, tanto local como europeo.


Entre los nombres que se han mencionado están el del holandés Mark Van Bommel, quien sin embargo parece que seguirá en el Barcelona, el brasileño Lincoln, del Schalke, o el alemán Tim Borowski, del Werder Bremen, a quien muchos llaman «el otro Ballack».


Sin embargo, en los últimos días ha surgido la variante de no fichar a nadie sino buscar que el paraguayo Roque Santa Cruz, jugando como tercer delantero retrasado, llene el vacío que dejará Ballack.


El experimento ya se ha hecho y con éxito aunque es dudoso que esa estrategia alcance para volver a hacer algo a nivel continental donde los bávaros ya llevan años rezagados con respecto a los grandes.