Una ley permitirá a los extranjeros emprender negocios en sectores estratégicos.
| julio 6, 2014
Una delegación oficial cubana se reunió a finales de junio en Madrid, y otras capitales europeas, con representantes de las Cámaras de Comercio y funcionarios gubernamentales, entre ellos el titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo. Los cubanos prometieron protección, garantías jurídicas y la posibilidad de “pactos” con quienes inviertan en los nuevos espacios abiertos al capital foráneo, salvo educación, salud y Fuerzas Armadas. Imposible con la antigua ley, podrán invertir en su país de origen los cubanos residentes en Estados Unidos, España y otros países, “excepto la mafia terrorista de Miami”, según palabras del ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca. España es uno de los principales socios comerciales de la isla caribeña.
La nueva ley de inversiones, aprobada el 29 de marzo, amplia los márgenes operativos de los inversores, aunque prohíbe a las empresas extranjeras contratar a sus trabajadores de forma directa y asociarse con los emprendedores privados de la isla, cerca de 450.000 tras las reformas aprobadas por el VI Congreso del PCC en 2011. “La ley es todavía muy discrecional”, según el economista cubano residente en Colombia Pavel Vidal. La Habana estudia los primeros 23 proyectos de inversión, en la zona franca de Mariel, de empresas de España, Francia, Italia, Brasil, Rusia, China y Holanda.
Paralelamente, el régimen castrista intenta reordenar sus quebradas cuentas con el Club de París. La deuda ascendía a 35.500 millones de dólares (26.000 millones de euros) a fines de 2012. Un eventual acuerdo, que probablemente incluiría quitas, permitiría a Cuba emitir nuevos títulos de deuda.