Sorpresiva renuncia del director de la CIA


El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, Porter Goss, presentó hoy su dimisión de manera repentina, tras sólo un año y medio en el cargo y sin dar un motivo para esta decisión.


Sorpresiva renuncia del director de la CIA

| mayo 5, 2006


El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, Porter Goss, presentó hoy su dimisión de manera repentina, tras sólo un año y medio en el cargo y sin dar un motivo para esta decisión.


El anuncio correspondió al propio presidente de EEUU, George W. Bush, quien compareció junto a Goss en una breve ceremonia organizada a toda prisa en el Despacho Oval de la Casa Blanca.


El director de la CIA «ha presentado su dimisión, y yo la he aceptado», declaró el presidente, quien destacó la «integridad» y la «profesionalidad» de Goss.


En el breve acto, Bush no propuso ningún candidato para sustituir a Goss. El candidato tendrá que contar con la confirmación del Senado antes de poder asumir esas funciones.


Ni el presidente ni Goss ofrecieron una explicación sobre los motivos de la abrupta renuncia.


Fuentes del Gobierno explicaron posteriormente que la dimisión fue producto de un «entendimiento» entre Bush, Goss y el director nacional de Inteligencia, John Negroponte.


Bush recordó que el mandato de Goss en la CIA era «de transición» y agregó que «ha ayudado a esta agencia a integrarse en la comunidad de inteligencia. Era un trabajo complicado, que él ha llevado a cabo de manera capaz», dijo.


«Estoy seguro de que su sucesor continuará las reformas que él ha establecido y, como resultado, este país será más seguro,» agregó.


Por su parte, Goss expresó su agradecimiento por el «apoyo y entendimiento» recibidos del presidente.


«Me gustaría informar de que la agencia ha recuperado el paso firme y navega a toda vela», declaró este antiguo presidente del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.


La dimisión de Goss, que llevaba un año y medio en el cargo, tomó por sorpresa al mundo político en Washington e inmediatamente dio pie a conjeturas de que era una renuncia forzada, probablemente exigida por Negroponte.


Goss, un ex espía que hasta entonces había presidido el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, asumió el cargo en septiembre de 2004.


Llegó en medio de una profunda reforma de los servicios de inteligencia, después de que los atentados del 11 de septiembre de 2001 pusieran de manifiesto las graves deficiencias organizativas y en la obtención de información que padecía esta agencia.


La reforma dejó a la CIA bajo la supervisión del director nacional de inteligencia, entonces un cargo de nueva creación.


Durante su mandato, Goss tuvo que hacer frente a escándalos como la publicación de la existencia de cárceles secretas y de vuelos para llevar a presos por delitos de terrorismo que hicieron escala en Europa.


Además, la CIA se ha visto en entredicho por no haber conseguido localizar al líder de la red terrorista Al Qaeda, el saudí Osama Bin Laden.


En una entrevista el pasado noviembre, Goss afirmó que «sabemos más de lo que podemos decir públicamente» sobre el paradero de Bin Laden.


En enero, EEUU llevó a cabo un ataque con misiles contra la aldea de Damadola en el noreste de Pakistán, donde las agencias de inteligencia estadounidenses creían erróneamente que se encontraba el «número dos» de Al Qaeda, Ayman al Zawahri.


El ataque, que dejó varios muertos, creó fuertes tensiones con el Gobierno paquistaní.


Durante su mandato, Goss tuvo que hacer frente también a numerosas críticas dentro de la CIA. Varios altos cargos presentaron su renuncia tras el nombramiento del nuevo director.


El mes pasado, la CIA anunció el despido de una de sus analistas más veteranas, Mary McCarthy, aparentemente la responsable de filtrar a la prensa información sobre las cárceles secretas de la agencia.


En declaraciones la semana pasada, la demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Jane Harman, afirmó que «la reorganización de nuestros servicios de inteligencia ha empezado de manera lentísima y la CIA está en caída libre».


Goss sustituyó al frente de la CIA a George Tenet, que presentó su dimisión después de que EEUU confirmara que no se habían encontrado armas de destrucción masiva en Irak.


La existencia de esas armas fue el principal argumento de EEUU para ir a la guerra y, en una cita que se hizo famosa, Tenet afirmó que encontrarlas iba a «estar chupado».