Ajedrecista iraní Sara Khadem se juega la vida: participa sin el hiyab en Mundial de Kazajistán


La acción de Khadem, de 25 años, se da en medio de las protestas que se registran en el país asiático, para eliminar su obligatoriedad y reclamar los derechos de las mujeres.


Noticia Radio Panamá | Ajedrecista iraní Sara Khadem se juega la vida: participa sin el hiyab en Mundial de Kazajistán

Ariel Albaez | diciembre 29, 2022


La ajedrecista iraní, Sara Khadem decidió participar del Mundial de Ajedrez que se realiza en Kazajistán sin el velo hiyab, que está establecido de manera obligatoria por el régimen de Irán.

La acción de Khadem, de 25 años, se da en medio de las protestas que se registran en el país asiático, para eliminar su obligatoriedad y reclamar los derechos de las mujeres.

Cabe mencionar que Irán lleva dos meses de protestas en todo el país, desde la muerte de Mahsa Amini, detenida por la policía de la moralidad, el 16 de septiembre.

Además, durante la celebración del Mundial de Catar 2022, esta premisa se hizo visible con los jugadores del equipo iraní, quienes en una primera instancia, se negaron a cantar el Himno Nacional del país, en una muestra de solidaridad por las manifestaciones y ejecuciones que atraviesa el país asiático.

Acto seguido, el régimen emitió una condena contra a muerte contra el futbolista Amir Nasr-Azadani, quien se hizo partícipe de las jornadas de protestas, razón por la que fue detenido y posteriormente sentenciado.

Frente a esto, recientemente la ministra de Asuntos Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, se pronunció, afirmando que «son un intento de amedrentar a los manifestantes».

«Estas ejecuciones son un intento flagrante de intimidar a la gente, no por cometer delitos, sino simplemente por llevar sus opiniones a la calle, simplemente por querer vivir en libertad», dijo la funcionaria.

¿Qué es el hiyab y cuál es su origen?

Según reseña El Mundo, es un pañuelo que las mujeres musulmanas utilizan para cubrir sus cabellos y, a veces, su cuello. Este velo deja totalmente al descubierto el óvalo de la cara y no impide la comunicación. Su tamaño, color y colocación depende de las costumbres de cada comunidad, de cada país, así como de la intención de quien lo luce. Lo mismo puede decirse de las prendas que lo complementan: desde unos tejanos ajustados hasta una túnica amplia.

Según explica la arabista Luz Gómez García en su libro ‘Diccionario de Islam e Islamismo’, el empleo del término ‘hiyab’ con el significado de ‘velo femenino’ es un uso metonímico a partir de su significado en el Corán y el Hadiz (los dichos del profeta).

En ambos, la palabra ‘hiyab’ se refiere a la segregación que preserva la pureza: la de los creyentes frente a los no creyentes, la de las mujeres de Mahoma frente a sus invitados, etc. La palabra ‘hiyab’ significa literalmente ‘cortina’. En la época de los califas rachidíes, señala Gómez García, se impuso el uso de unos cortinajes que separaban el lugar en que se situaba el califa del espacio ocupado por el pueblo.

El origen de la interpretación del uso del ‘hiyab‘ se encuentra en el Corán y en principio señala una ‘barrera’ no entre un hombre y una mujer, sino entre dos hombres. Nació para proteger la intimidad del profeta de terceras personas, tal y como señala la escritora marroquí Fatima Mernissi en su obra ‘El Harén político’.

¿Es obligatorio usarlo?

Este mismo medio, reseña que los intérpretes del Corán a lo largo de la historia han querido ver en algunas azoras la justificación de la obligatoriedad del uso del velo para la mujer musulmana. Sin embargo, la interpretación del Corán y del Hadiz se fundamenta en varios recursos metodológicos, como el consenso, la analogía, la opinión de autoridad, etc, que pueden hacer variar los dictámenes.

Son muchos los expertos, sobre todo los pertenecientes a la corriente del islam reformista (como el teólogo egipcio Nasr Abu Zayd), que subrayan que el Corán no prescribe el uso del ‘hiyab’, sino que simplemente ordena la modestia, la decencia y el pudor a la hora de mostrar públicamente el cuerpo.

El principio de decencia en la religión islámica es válido tanto para las mujeres como para los hombres. En lo que incumbe a las mujeres, la azora 24 pide: «Di a las mujeres que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están [decentemente] a la vista, que cubran su escote con el chal […]».

Otro pasaje del Corán que se cita en conexión con el uso del velo es la azora 33: «¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es mejor para que se las distinga [por ello] y no sean molestadas […]».

Por tanto, el Corán señala a las mujeres que se cubran con el manto (‘yilbab’) para que puedan ser reconocidas. Se trata, pues, de un símbolo de estatus, un rasgo distintivo –en la época- de las mujeres libres que se diferenciaban así de las esclavas, a las que no les estaba permitido llevar el ‘yilbab’.

¿Qué significa llevar el ‘hiyab’?

El Mundo destaca que el uso del velo por parte de las mujeres musulmanas en el transcurso del siglo XX y los primeros años del XXI se ha convertido en una cuestión clave en materia de emancipación y de identidad musulmana.

El debate sobre su utilización no sólo está presente en las sociedades europeas, sino que es materia de discusión en el seno de las comunidades musulmanas, como lo demuestran los ejemplos de Turquía o Egipto.

Para muchas mujeres musulmanas, llevar el velo es un símbolo de identidad. Lo es para las féminas que viven en países occidentales, que lo utilizan como una manera de permanecer fieles a sus orígenes, lejos de su tierra, y distinguirse como miembros de su comunidad.

En ocasiones, lucir el ‘hiyab’ es una forma de rechazar la globalización cultural que se impone en los países musulmanes, un signo de rebeldía contra el colonialismo. Esto explicaría la popularidad del tocado en Marruecos, Egipto o Turquía.

Para muchas mujeres, el uso del ‘hiyab’ simplemente les permite emanciparse como seres humanos independientes, interactuar en una sociedad, trabajar, estudiar y mezclarse con sus iguales masculinos sin problemas, preservando su pureza y su integridad.

En otras ocasiones, llevar el ‘hiyab’ se ha convertido en una moda, una forma de ser joven y ‘cool’ sin contravenir las tradiciones de los progenitores. No hay más que ver a las ‘muhayababes’ de las revistas del corazón o a las estilosas princesas del Golfo.

En países como Kuwait, Emiratos Árabes o Qatar, las mujeres utilizan esta prenda de vestir –los hombres llevan la tradicional dishdasha- como símbolo de estatus social y para distinguirse de los demás, por lo general, extranjeros que trabajan como mano de obra barata.