Rijkaard se despidió del Camp Nou con una dolorosa derrota ente el Mallorca


Frank Rijkaard se llevó ante el Mallorca todos los aplausos el día en que se despidió del Camp Nou


Noticia Radio Panamá | Rijkaard se despidió del Camp Nou con una dolorosa derrota ente el Mallorca

| mayo 12, 2008


Rijkaard se despidió del Camp Nou con una dolorosa derrota ente el Mallorca


Frank Rijkaard se llevó ante el Mallorca todos los aplausos el día en que se despidió del Camp Nou y en el que los aficionados saldaron las deudas pendientes con algunos jugadores, como Deco y Eto’o; y también con Joan Laporta, quien volvió a ver pañuelos blancos en el estadio. Al final, Dani Güiza dio la victoria a su equipo en el minuto 93.


Muchos abucheos y un aplauso. Bronca de entrada y de salida para Laporta, pañuelos blancos, banderas negras y muchas pancartas en su contra. Silbidos cada vez que Deco, Eto’o y Henry tocaban el balón, especialmente en los primeros minutos en los que el Barça parecía que jugaba fuera de casa, salvo cuando Leo Messi aparecía.


El aplauso de la grada fue para Frank Rijkaard, quien se dejó ver poco. El técnico azulgrana, refugiado en el banco, recibió una impresionante ovación cuando en el minuto 16 se decidió a salir para cambiar la posición de alguno de sus jugadores. Seguramente se ruborizó, porque tardó unas décimas de segundo en refugiarse en el banco de relevos.


Sin nada que jugarse, el público decidió cobrarse cuentas pendientes y dio las notas de fin de curso, pero lo más sintomático es que el día que tenían que despedir al entrenador que le dio la segunda Champions al Barça, los aficionados brillaron por su ausencia, se quedaron en casa y el Camp Nou ofreció una de las peores entradas del año.


Lo de menos era lo que ocurría en el campo. El Barça, con una alineación de circunstancias, dominó la situación. Se destacó Messi, que desbordó siempre a Fernando Navarro, y fue quien capitalizó el juego ofensivo de su equipo.


El argentino inició la jugada del 1-0, conseguido por Henry. Messi firmó uno de sus eslalon clásicos. El balón le cayó al goleador, que anotó con un tiro cruzado en el minuto 17. El francés estuvo muy activo y se reconcilió en parte con la afición.


El drama lo vivían Deco y Eto’o. Los aficionados entendieron que ambos jugadores forzaron sendas tarjetas amarillas ante el Valencia para no jugar en el Bernabeu, y fueron silbados repetidamente. La situación llegó hasta el punto de que Deco fue sustituido por Bojan en el descanso, el club informó que el centrocampista tenía problemas en los abductores.


En los minutos finales del primer tiempo, Pinto, quien finaliza su vínculo con el Barça dentro de unos días, fue el protagonista con un par de acciones de mérito tras remates de Valero y Nunes.


El 2-0, marcado por Eto’o en el minuto 56, sirvió para que el camerunés se reivindicara y para que el público se enfadará aún más con él, cuando remató tres o cuatro veces el balón a la red después de haber marcado.


Llegados a este punto, Rijkaard decidió que era el momento de que el público homenajeara a Messi, quien fue sustituido por Giovani, y después cambió a Zambrotta por Oleguer, en una sustitución con sabor de despedida.


Y entre homenaje, crispación, silbidos y aplausos; el Mallorca tardó tres minutos en igualar el partido. Borja Valero marcó el 2-1 en el minuto 67, tras empalmar una pelota suelta cerca del área; tres minutos más tarde, Webó igualó en un extraño remate que sorprendió a Pinto (2-2).


Ibagaza tomo el mando y el Barça mostró a partir de entonces la cara dubitativa que enseñó durante toda la temporada. Cuando los abucheos arreciaron, Rijkaard salió al área técnica para transformar las críticas en aplausos, aunque al final no pudo impedir que el Camp Nou coreara un «Laporta, no; Barça, sí» como fin de fiesta.


Pero como no podía acabar de otra manera, a cinco segundos del final, el Mallorca marcó el 2-3. Güiza dejó en evidencia a Abidal y batió a Pinto en el minuto 93. Más pañuelos, más decepción entre los aficionados barcelonistas.


Mucho tendrá que trabajar Pep Guardiola en el futuro. El equipo necesita una transformación inmediata; el palco está avisado y la inversión económica a realizar en el equipo se adivina importante. Lo que tenía que ser una noche de homenaje para Rijkaard se convirtió en un homenaje para el Mallorca.

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