Rice defiende al transporte secreto de presos


La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, defendió hoy antes de partir hacia Alemania el transporte secreto de detenidos para realizar interrogatorios, pero no se pronunció sobre los informes de las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Europa.


Rice defiende al transporte secreto de presos

| diciembre 5, 2005

La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, defendió hoy antes de partir hacia Alemania el transporte secreto de detenidos para realizar interrogatorios, pero no se pronunció sobre los informes de las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Europa.


El transporte secreto de prisioneros se lleva realizando desde hace decenas de años no sólo por parte de Estados Unidos, sino también por otros países, señaló Rice en la base de las Fuerzas Aéreas de Andrews, Maryland.


Según Rice, estos vuelos están autorizados por los acuerdos internacionales y responden a la responsabilidad de los gobiernos afectados de proteger a sus ciudadanos. La información secreta que se ha acumulado de esta manera ha servido para evitar ataques terroristas y salvar vidas humanas, no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa.


Por lo que respecta a otros gobiernos, cada cual deberá decidir si quieren colaborar con EEUU en la lucha contra el terrorismo y «cuánta información delicada pueden publicar», añadió. «Cada uno tiene derecho a tomar esa decisión de forma independiente».


La secretaria de Estado subrayó que su país «de ningún modo permite o tolera la tortura». No obstante, «utiliza todo tipo de armas legales» para combatir el terrorismo y salvar vidas humanas.


«Estados Unidos no transporta a ningún detenido de una país a otro para aplicarle la tortura en un interrogatorio», dijo Rice. «Estados Unidos no se sirve ni del espacio aéreo ni de los aeropuertos de otros países para transportar a un preso a un país donde vaya a ser torturado.»


Rice afirmó que Estados Unidos cumple sus leyes, su constitución y las obligaciones que le atribuyen los acuerdos internacionales y añadió que su país había respetado la soberanía de otros estados que «han colaborado en estas situaciones».


Sin embargo, se negó a facilitar datos concretos alegando que Estados Unidos no podía pronunciarse sobre los detalles que podrían poner en peligro el éxito en la recogida de información secreta para las operaciones militares o el seguimiento de procesos judiciales.


Los debates dentro de una democracia y entre varias son «algo normal y sano», concluyó Rice en relación con las peticiones europeas de recibir una explicación acerca de las cárceles secretas.


La secretaria de Estado espera que esta discusión «también se centre en el sano respeto por la responsabilidad de un gobierno de proteger a sus ciudadanos». Por este motivo «todos nosotros debemos reflexionar antes del próximo ataque sobre las decisiones que deben tomar los gobiernos democráticos.»