Italia y Estados Unidos empatan por el Grupo E del Mundial


Italia sufrió una expulsión. Estados Unidos dos, la segunda, nada más comenzar la segunda mitad. Aún así, los de Bruce Arena nunca se dieron por vencidos, jugaron un gran partido, pleno de coraje, garra y compromiso, y le complican la clasificación al equipo italiano, que no ofreció el juego que se esperaba.


Noticia Radio Panamá | Italia y Estados Unidos empatan por el Grupo E del Mundial

| junio 17, 2006


Italia sufrió una expulsión. Estados Unidos dos, la segunda, nada más comenzar la segunda mitad. Aún así, los de Bruce Arena nunca se dieron por vencidos, jugaron un gran partido, pleno de coraje, garra y compromiso, y le complican la clasificación al equipo italiano, que no ofreció el juego que se esperaba.


Se imaginaba uno a la familia Soprano con el corazón dividido, todos juntos ante el televisor gigante, en el gran salón, en la gran mansión, en silencio, quizá preguntándose ¿A quién quiero más a papa o a mama? A la “mamma” italiana y su incomparable salsa de tomate, o al poderoso papito norteamericano y sus bolsillos repletos de dólares.


Pero en esto del fútbol, de momento, aún no hay color, pensarían los mafiosos, todavía puede más el azul que el blanco, aunque el delantero de la “azurra” se llame Toni, como el patriarca de los Soprano, y jugadores de Estados Unidos se apelliden Cherundolo o Mastroeni. Y eso que los americanos ya no son ese rival cándido y sin pegada de hace veinte años. Además, nunca Italia había perdido con los yanquis.


Hasta aquí la teoría, porque los americanos salieron con ganas, decididos a bloquear a Totti, a separarle de Gilardino y Toni, a presionar sin complejos, a correr más que su rival y a luchar por cada balón dividido con energia. Y crearon oportunidades los de Bruce Arena, más que su rival, al menos durante los primeros veinte minutos.


Estuvo bien el intento americano, su buena actitud, su valentía, su derroche. Sin embargo, a pesar del malo y escaso juego de los de Lippi, no tardó en aparecer la estrategia, la calidad, la experiencia italiana; falta a unos diez metros del ángulo derecho del área, Pirlo que pone una estupenda banana teledirigida y Gilardino, solo, que remacha de cabeza ante Keller. Bonito gol. Mala defensa.


Pero el destino, habitualmente aliado con Italia en cuestiones futbolísticas, resultó caprichoso; o bien quiso premiar el voluntarioso despliegue americano o castigar el escaso juego italiano. El caso es que, en apenas dos minutos, autogol de chiste de Zaccardo, empate a uno, y expulsión merecidísima de De Rossi, que casi le parte la nariz de un codazo a McBride. Mal asunto remontar, buscar la victoria con uno menos.


Había que cambiar el planteamiento. Italia no estaba funcionando, los yanquis parecían fuertes y comprometidos y la cuesta cada vez se presentaba más empinada. Así que Marcello Lippi tomó la gran decisión: Gattuso por Totti. Al rato, una espeluznante entrada de Mastroeni a Pirlo equilibró las cosas. Diez contra diez y cuarenta y cinco minutos por delante.


“El Alamo”


Eddie Pope, a la calle. Nada más empezar la segunda parte. Segunda tarjeta. Merecida. Pudo haberle hecho mucho daño a Gilardino. El caso es que Italia había pasado de recibir un gol y jugar en inferioridad a, de pronto, en pocos minutos, disfrutar de un jugador más que la selección americana.


Lippi, quizá para compensar el cambio de Gattuso por Totti, y consciente de que la victoria, con un poco más de pólvora, caería sin duda de su lado, puso en juego a Del Piero por Zaccardo. Y dio comienzo el acoso. Con todo. Con todos. “El Alamo”. Sólo quedaba por ver cuánto tiempo aguantarían los americanos.


Pero justo después de la salida de Iaquinta por Luca Toni, muy torpe todo el encuentro, Donovan y McBride estuvieron a punto de obrar el milagro ante la mirada incrédula de los dos banquillos, un milagro que pudo haber tenido repetición tan sólo dos minutos después en un gol anulado a Beasley. Heroicos estos yanquis.Y corajudos.


Paradón de Keller a disparo de Del Piero. La parada del Mundial. Y más paradas del meta yanqui.Espectacular el partido del ex del Leicester. Donovan llegaba. McBride también. Parecía increíble, pero el equipo americano no se rendía, no se encerraba; si había que morir, que fuese con las botas puestas. Y Estados Unidos no daba el partido por perdido.


Se acercó Italia hasta el área pequeña, apretó los dientes en los últimos minutos. Todos los italianos en campo americana. Todos los americanos, en su área, pero no hubo manera de variar el resultado. Keller, Donovan,McBride, Cherundolo, Beasley…Coraje yanqui

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