El día en que no murió Maradona


BUENOS AIRES — El día empezó distinto. Todo aquel que respira periodismo sabe que una noticia sorpresiva puede cambiar por completo los planes. Pero ningún hecho podría haberlo hecho tanto como el que circuló este 25 de abril de 2007.


Noticia Radio Panamá | El día en que no murió Maradona

| abril 26, 2007


BUENOS AIRES — El día empezó distinto. Todo aquel que respira periodismo sabe que una noticia sorpresiva puede cambiar por completo los planes. Pero ningún hecho podría haberlo hecho tanto como el que circuló este 25 de abril de 2007.


La versión de la muerte de Diego Armando Maradona, surgida cerca del mediodía, generó conmoción en cada uno de los rincones del país. Desde La Quiaca hasta Ushuaia. A partir de ese rumor, que vaya a saber uno en que mente macabra se generó, la gente se empezó a reunir en los bares especulando, en las oficinas se armaban grupos de debate, en la calle el dato iba de boca en boca… Y ni que hablar de lo que pasaba en las redacciones, en donde la búsqueda de alguna información certera y creíble era incesante.


A uno se le cruzaron todas las imagenes por la cabeza. El gol a los ingleses, la Mano de Dios, su magia dentro de la cancha, sus despedidas y regresos, el departamento de la calle Franklin, en donde fue detenido por primera vez por consumo de cocaína, la Noche del Diez, el programa emitido en 2005 por la televisión argentina que parecía haber marcado otra resurrección. Y aparecían también los casos de dóping, el día que dijo que le «cortaron las piernas», sus excesos, sus frases memorables, el pase a Caniggia para el gol a Brasil en el 90, las primera internación en Punta del Este, allá por el 2000. Todo se mezclaba, todo pasaba como una película.


El hombre más famoso del mundo estaba muerto. O al menos eso decían.


El rumor fue tomando más fuerza con el correr de la tarde. Hasta se daban a conocer detalles de la defunción: un infarto, se decía. Ningún medio se atrevía a hablar del tema. Parecía que todavía quedaba algo de dignidad. Ni siquiera los programas de la tarde en la Argentina, esos que viven de escándalo en escándalo, mencionaron el tema. Sólo Crónica TV daba alguna señal de que las cosas estaban mal: ponía una placa negra con la hora sobreimpresa, como un crespón inexplicable. Cada vez que aparecía en la televisión, todos teníamos perfectamente claro cual era el mensaje subliminal. Esa imagen del canal de noticias que se jacta de tener las primicias (sobre todo trágicas) era más que sugestiva.

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