La justicia acusa a la actual directora gerente del FMI de negligencia en el caso Tapie’.
| agosto 27, 2014
El caso Tapie es uno de los diversos escándalos de presunta corrupción que persiguen a Nicolas Sarkozy. En el marco de las investigaciones, los jueces han imputado ya a cinco personas por presunta estafa de banda organizada. Se trata del propio Bernard Tapie, el beneficiario de la ayuda pública, su abogado Maurice Lantourne, uno de los tres jueces que intervinieron en la comisión de arbitraje, Pierre Estoup, el exdirector de gabinete de Lagarde Stéphane Richard y Jean-François Rocchi, presidente en aquel entonces del consorcio que gestionaba los fondos del Crédit Lyonnais.
Lagarde, que compareció por cuarta vez ante los jueces como testigo el martes en el marco de estas investigaciones, quedó imputada por la noche y ha declarado que, además de no dimitir de su puesto, apelará la decisión judicial. La imputación pone en una delicada situación la carrera política de Lagarde.
El caso Tapie es enrevesado y lleva persiguiendo a Sarkozy y a su ministra Lagarde desde hace años. El millonario francés Bernard Tapie, una de las mayores fortunas del país, vendió en 1993 Adidas al banco semipúblico Crédit Lyonnais. Era la condición que le impuso François Miterrand para ficharle como ministro. Al poco tiempo, el banco vendió Adidas obteniendo unas importantes plusvalías, lo que llevó a Tapie a denunciar el caso y obtener, en primera instancia, una reparación de 135 millones de euros por daños más intereses. El Supremo, sin embargo, anuló esta decisión.
En 2008, su gran amigo Nicolas Sarkozy, para el cual Tapie había pedido el voto, resarció con creces al empresario de las supuestas pérdidas. Su Ministerio de Economía formó un ‘tribunal de arbitraje’ y este decidió otorgar a Tapie 403 millones de euros por aquel litigio, lo que escandalizó a una gran parte de la ciudadanía.
En el marco de la investigación judicial, la fiscalía acusó en 2011 a Lagarde de haber elegido una mediación privada en vez de recurrir a la vía judicial, que habría dotado de mayor neutralidad al proceso. La criticó también por ‘conocer la parcialidad de dos de los tres árbitros’ que intervinieron en la mediación y de incluir la figura del ‘daño moral’, lo que favoreció aún más los intereses de Tapie.