Abogada veterana pero sin esperiencia judicial, elegida por Bush


El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha elegido para ocupar la vacante del Tribunal Supremo a su asesora legal durante mucho tiempo, Harriet Miers, una mujer con mucha experiencia de abogada pero que nunca ejerció como magistrada.


Abogada veterana pero sin esperiencia judicial, elegida por Bush

| octubre 3, 2005

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha elegido para ocupar la vacante del Tribunal Supremo a su asesora legal durante mucho tiempo, Harriet Miers, una mujer con mucha experiencia de abogada pero que nunca ejerció como magistrada.


Miers es una persona ‘de gran talento cuya gran integridad, su conocimiento de la ley y su gracia personal la han distinguido como una de las mejores abogadas del país’, dijo Bush en el acto celebrado en la Casa Blanca en el que anunció su nombramiento.


Según el presidente, la elegida es además ‘una asesora confiable, con quien he contado durante mucho tiempo por sus consejos honestos’.


Harriet Miers, de 60 años y con un currículum brillante, no tiene ningún historial como magistrada y, por lo tanto, tampoco hay antecedentes de fallos que desvelen su posición sobre algunos de los asuntos legales más sensibles en EEUU, como el del aborto, la eutanasia, o los derechos de las minorías.


El Senado será el encargado de investigar todo lo que pueda en torno a esta mujer antes de dar su visto bueno a un nombramiento con el que se cubrirá una vacante considerada clave, la de la magistrada Sandra O’Connor, quien anunció el pasado mes de julio su intención de retirarse.


Su puesto es clave porque el voto de O’Connor, de tendencia conservadora pero moderada, fue en muchas ocasiones un voto ‘bisagra’, es decir, que deshizo muchos empates entre los otros ocho miembros del Supremo.


Aunque de entrada de Miers parece contar con apoyos suficientes para lograr su confirmación, muchos esperan poder averiguar un poco más acerca de su ideología y sus creencias para saber si su voto inclinará o no la balanza del Tribunal más a la derecha, algo que los demócratas no estarían dispuestos a aceptar.


Según el senador demócrata Charles Schumer, ‘los estadounidenses necesitamos saber mucho más sobre la filosofía judicial de Miers y su historial legal antes de cualquier voto de confirmación’.


El hecho de que sea una persona del entorno de Bush y que le haya asesorado durante tanto tiempo, plantea dudas sobre si asumirá el cargo con ‘la independencia judicial necesaria’, dijo el máximo responsable demócrata en el Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy.


Sin embargo, el líder demócrata en la Cámara Alta, Harry Reid, parece estar encantado con la elección de Bush. ‘Me agrada Harriet Miers. Como abogada de la Casa Blanca, trabajó conmigo de manera cortés y profesional. También me causa impresión el hecho de que fue una pionera entre las mujeres’, afirmó.


No obstante, manifestó que hay que esperar a las audiencias de confirmación para ‘determinar si merece un cargo vitalicio en la Corte Suprema’.


En las filas republicanas hay quienes ya le han felicitado y dado a entender que no pondrán obstáculos a su nombramiento, como es el caso del senador John Cornyn, que la definió como ‘una profesional consumada y un ser humano decente’.


Pero hay otros que temen que el presidente haya desperdiciado la gran oportunidad de asegurarse el triunfo de las posiciones de los más conservadores del Supremo -como Antonin Scalia y Clarence Thomas-, y esperan a que las audiencias aclaren si Miers está con ellos o no.


En general, el hecho de que sea una mujer es un punto a su favor y más teniendo en cuenta que, según dijo el presidente, ‘rompió barreras’ porque fue la primera presidenta del Colegio de Dallas en 1985, y del de Texas en 1992.


Si se confirma su nombramiento, Miers se convertirá en la tercera mujer que forma parte del Supremo, después de O’Connor, que fue la primera, y de Ruth Bader Ginsburg.


Quienes se han quedado totalmente desilusionados con la selección de Bush son los representantes de los grupos hispanos, ya que confiaban en que el presidente nombrase al que sería el primer miembro del Supremo de origen latinoamericano.


Entre los nombres barajados estaba el de Alberto Gonzales, secretario de Justicia de EEUU, así como los jueces de apelación Emilio Garza y Consuelo Callahan.


El presidente pidió hoy al Senado que ‘analice de forma justa y abierta el historial de Miers’ en las audiencias de confirmación que algunos senadores esperan concluir para el Día de Acción de Gracias, el próximo 24 de noviembre.